dijous, 25 de juliol de 2013

“Dar pescado o enseñar a pescar"

No pretendo hablar de pesca sino del sistema de políticas activas y pasivas que se aplican en España hacia la población parada.

Estos últimos días hemos visto que el último informe de la OCDE, sitúa la cifra de paro en España a finales de 2014 en el 27,8%, es decir que las previsiones que hacemos internamente de poder haber tocado fondo, a fuera no se las creen. Este mismo organismo califica de alarmante los datos de paro juvenil que lo sitúa en el 55%. Comparativamente en el conjunto de la euro zona el paro se situará en el 12,3%, es decir 15,5 puntos porcentuales por debajo de España. Eso sí, Grecia esta vez nos superará ya que estará en el 28,2% de paro. Para más datos este mismo informe dice que el promedio de desempleo en el conjunto de la OCDE será del 7,8%, es decir menos de 3,5 veces que España.
Es evidente que contra estos datos sólo hay una receta y ésta es la de incentivar la actividad económica que pueda generar puestos de trabajo, y hasta ahora las recetas que se vienen aplicando no parece que vayan en esta dirección. Pero hay otro aspecto que debemos tener en cuenta, es necesario analizar los perfiles profesionales de los 27,8% de parados/as ya que cuando se reactive la actividad económica, que esperamos que sea pronto y se puedan generar puestos de trabajo, habrá que ver cuáles son aquellos parados/as a quienes les será posible integrarse en el mundo laboral.
Según el propio Ministerio de trabajo en su informe sobre el empleo juvenil:
- Cerca de un 28% de los menores de 24 años tienen la ESO o están por debajo de esta, frente al 13,5% de los países de la UE-27.

- Cerca de un 60% de los/las jóvenes de menos de 24 años están en el paro frente al 30,3 de la UE.

- De los que tienen formación y un puesto de trabajo, el 45% están ocupados en trabajos por debajo de su formación, frente al 20% de los países de la OCDE. Sólo un 26% tienen Formación Profesional en frente el 47% del ámbito europeo.

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Y podríamos ir sumando otras consideraciones, como el desconocimiento de idiomas, la alta tasa de temporalidad de estos colectivos, el trabajo parcial que tienen un 51% de los / las jóvenes ocupados, ...

Con todos estos datos pretendo poner en evidencia que son necesarias acciones urgentes y estructurales en las políticas activas para luchar contra el paro.
Incentivar los contratos de trabajo es tan sólo dar el pescado, es hacer que aquella empresa que tenga que contratar vea únicamente un ahorro económico en el hecho de incorporar un parado/a en detrimento de otro. Esta coyuntura no eliminará el problema estructural y previsiblemente acabará generando dos circunstancias, por un lado si la persona contratada no tiene un nivel formativo profesional mínimo, pronto será de nuevo expulsada del mundo laboral. Y en el caso de que quien deba contratar, lo hará con  un trabajador/a con formación, con lo que irán quedando en paro aquellos/as con menor preparación de manera que cada vez el diferencial será más importante entre ambos. Pero por otro lado fomentará la contratación de perfiles sobre calificados para posiciones poco cualificadas, lo que llevará a la fuga de talento, ya que estos trabajadores/as acabarán cayendo en la desmotivación y marchando fuera como ya está sucedido, a buscar oportunidades de trabajo que les permitan dedicarse a aquello por lo que durante años se han formado. Es importante generar talento pero también lo es retener, mantener y potenciar los ya existentes.

El propio Banco de España en su informe de finales de mayo decía que hay que potenciar las políticas activas ya que hay un alto riesgo de exclusión, y no sólo en los jóvenes, sino que también en los mayores de 50 años (en el primer trimestre de 2013 un 46,7% de este colectivo llevan más de dos años en el paro).

¿Cuál es la situación actual? Pues que ya en el 2012 y este 2013, las políticas activas se han reducido en más de un 21% en comparación al año 2011.
En su momento el Gobierno Central justificó esta reducción en que no le gustaba el modelo hasta ese momento existente. Pues bien, está en su derecho de cambiarlo, pero una cosa es hacer un cambio de modelo y otra es reducir estas políticas
.

El parado/a necesita sobre todo empleo ya ser posible, estable y de calidad. Por eso es preciso dotarlo de aquellas herramientas que le ayuden a potenciar los puntos fuertes y disminuir las carencias o puntos débiles trabajando el desarrollo de las competencias clave, transversales y/o técnico-profesionales mediante acciones formativas, de orientación profesional y personal, entre otros. En definitiva lo que hace falta es enseñarle a pescar para que llegue el día en que pueda conseguir el pescado por sus propios medios. Eso sí, a la vez que se le enseña a pescar hay que darle el pescado, no sea que se nos muera de hambre mientras tanto.

Por Àngel Buxó, Presidente de l’Associació Catalana d’Agències de Col·locació i Empreses de Recol·locació (ACACER).





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