dilluns, 10 de juny de 2013

¿Quién hace la intermediación laboral en nuestro país?

Últimamente se habla mucho de la Intermediación Laboral y curiosamente cuando menos ofertas de trabajo hay. Pensamos que se habla demasiado, pero en ninguno de los artículos que hemos leído se explica que es la intermediación laboral, de dónde proviene y cómo se trabajan estas actividades en las diferentes entidades que hace muchos años que se dedican a ello. Eso sí, constantemente nos confunden al mezclar intermediación laboral, con los servicios públicos de empleo, agencias privadas de colocación, ETT y ONG. Quizás, antes de opinar hay que informar y aclarar algunos conceptos.

Según el Real Decreto 1796/2010 del 30 de diciembre, se entiende por agencias de colocación las entidades públicas y privadas, con o sin ánimo de lucro que, en coordinación y colaboración con el servicio público de empleo correspondiente, realicen actividades de intermediación laboral que tenga como finalidad proporcionar a las personas trabajadoras un empleo adecuado a sus características y facilitar a las empresas que contratan las personas trabajadoras más apropiadas a sus requerimientos y necesidades.
 
Así, una primera aclaración: las agencias de colocación podrán ser públicas o privadas, es decir, que los Ayuntamientos que tienen Servicios Locales de Empleo, que están haciendo orientación profesional, y tienen bolsa de trabajo, pueden ser agencia de colocación. Por tanto, dejemos de hablar de Agencias Privadas de Colocación como las únicas que pueden hacer colaboraciones con el Servicio Público de Empleo de cada comunidad autónoma, porque algunos de estos servicios hace más de 20 años que están desarrollando esta actividad, se han especializado y obtienen resultados.

Otra aclaración: Las Agencias de Colocación se crean para regular las entidades que realizan actividades de intermediación laboral, entendida en este caso, como algo más que la contratación para la puesta a disposición de las empresas; es decir, orientación a las personas que no tienen trabajo, formación y puesta en práctica para facilitar que la encuentren, y orientación a las empresas, sobre todo pymes y micro que son la mayoría de nuestro tejido empresarial. Por tanto, no confundamos Intermediación Laboral con contratación o puesta a disposición.
Seguimos con las aclaraciones. Se habla mucho de la ineficacia del Servicio Público de Empleo (el SOC en Cataluña) en cuanto a la intermediación laboral. A ver, la IL es algo más que una base de datos con miles de inscritos que han pasado un cuestionario indicando sus datos del CV y ​​sus expectativas laborales y que quedan a la espera de que llegue la oferta que se ajuste a sus expectativas.
Cuando el Servicio de Ocupación de Cataluña quiere mejorar el sistema porque no obtiene resultados, comienza a ofrecer un servicio más personalizado e intenta reproducir algunas de las acciones que las entidades públicas y privadas, con y sin ánimo de lucro, hace muchos años están desarrollando. Por lo tanto, para ser especialista en la intermediación laboral, se necesita algo más que modificar las funciones de los trabajadores y editar nuevas carteras de servicios. Quizás con menos inversión en el propio Servicio y contando con las entidades especializadas de cada territorio, ¿hubiéramos avanzado y mejorado los resultados?
Así, ¿quien hace la Intermediación Laboral en Cataluña? Las entidades que dicen que tienen Bolsa de Trabajo: centros de formación, universidades, colegios profesionales, consultorías de Recursos Humanos, empresas de recolocación, servicios locales de empleo, asociaciones de profesionales, patronales, sindicatos, entidades del tercer sector, ONG, ETT, Portales de empleo,... y seguro que nos dejamos alguna. Ahora bien, tener bolsa de trabajo no significa hacer intermediación laboral con calidad.
 
Algunas de estas entidades que han podido demostrar que cumplen los requisitos que ha marcado el Estado para desarrollar actividades de Intermediación Laboral, están reconocidas y autorizadas para actuar como Agencias de Colocación, si bien, de momento esto sólo ha supuesto obligaciones como disponer de personal especializado, espacios que cumplan con la ley de accesibilidad universal y enviar mensualmente indicadores de actividad y resultados al Servicio Público Estatal. Así, nos encontramos en un momento donde están conviviendo las entidades que se han acreditado y cumplen con unas obligaciones para ser AC, con las entidades que siguen haciendo actuaciones de intermediación laboral y no son Agencia de Colocación y nadie las sanciona, y con las ETT que han obtenido la acreditación directamente sin cumplir con los requisitos que han tenido que hacer el resto de entidades.
Y ahora, después de 2 años de cumplir con todas las obligaciones con el esfuerzo inversor que ha supuesto, ya que no hemos obtenido ningún tipo de ingreso y hemos cumplido con lo que se nos ha pedido, nos llega que el requisito para beneficiarse de los incentivos económicos consistirá en haber colocado al menos a 5.000 personas durante el año anterior, esto quiere decir que, al menos en Cataluña, deja fuera a más del 99.9% de las AC acreditadas, o dicho de otro modo , se cargan a las 176 Agencias de Colocación para dar negocio a 3 como máximo. Un buen negocio para estas tres.
No sabemos qué pasará en Cataluña, queremos confiar en que el SOC defienda la red de entidades, y volvemos a repetir, públicas y privadas con y sin ánimo de lucro, que han demostrado que pueden trabajar de forma colaborativa, ofrecer servicios de calidad y obtener resultados.

Y un ejemplo de esta red de entidades es la Asociación Catalana de Agencias de Colocación y Empresas de Recolocación (ACACER). La fortaleza de ACACER respecto de otros operadores es, que es la suma de diferentes agencias de colocación y empresas de recolocación especializadas, que permite desarrollar proyectos integrales, con acciones de orientación, formación, autoempleo e intermediación, adaptados a las necesidades del tejido empresarial y de las personas trabajadoras de cada territorio. Entidades conocedoras de los territorios con proyectos de desarrollo local y territorial y conocimiento de su tejido productivo; entidades especializadas en la integración laboral de diferentes colectivos que requieren metodologías especializadas (jóvenes, parados de larga duración, mayores 45 años, personas con discapacidad, reciente titulados universitarios, recién llegados, directivos, profesionales de oficio,...); entidades con espacios y profesorado homologado para impartir certificados de profesionalidad presenciales y on line de las 26 áreas profesionales del catálogo; entidades conocedoras de los sectores profesionales, sus tendencias de futuro, las necesidades formativas y las posibilidades de generación de empleo; entidades especializadas en instaurar políticas de RSC en las empresas; entidades que conocen las necesidades y objetivos de las empresas y también entidades especializadas en la puesta a disposición y enclaves laborales.
 
La alternativa a trabajar sólo con 2 o 3 grandes empresas de colocación y dejar fuera a todas estas entidades, es perder en conocimiento de las personas y las empresas, es perder en el conocimiento del territorio, es perder en especialización, es perder en calidad. O tal vez no, tal vez lo que harán estas dos o tres grandes empresas de colocación es contar con los trabajos que las demás entidades les harán y que no cobrarán. Explicaremos un ejemplo de lo que ha ocurrido en una entidad asociada de ACACER. y que muchas entidades se sentirán identificadas, porque no es un caso aislado, sobre todo las entidades que trabajan con los colectivos de más difícil inserción.

"Una gran empresa necesita cumplir con la LISMI (para cumplir necesita contratar a más de 50 personas trabajadoras con certificado de discapacidad). Contrata a un Centro Especial de Trabajo para hacer enclaves laborales; pero como no tiene suficientes usuarios en su bolsa de trabajo, este CET solicita trabajadores a una Fundación de una gran ETT. Esta hace difusión a través de su web y las entidades especializadas que han estado formando a estas personas y buscándolos puestos de trabajo para hacer la integración laboral, ven la oferta e inscriben a sus usuarios. En este caso, ¿quién cobraría del Estado, el CET, la Fundación?, Lo que está claro es que las entidades que llevan años preparando a estas personas no cobrarían nada por esa intermediación; ah, eso sí, ¡recibirían un gran agradecimiento de el usuario porque le ha ayudado a encontrar trabajo!"

En Cataluña esto no lo queremos. Queremos trabajar la Intermediación Laboral con calidad, queremos que los cruces de oferta y demanda además de los criterios de empleabilidad (los criterios del CV) también se tengan en cuenta los criterios de idoneidad y éstos no se detectan con un simple cuestionario de competencias como pretenden algunos, se detecta conociendo bien al candidato, trabajando a su lado para desarrollar sus competencias transversales, acompañándolo en el proceso de búsqueda de trabajo y haciendo seguimiento incluso después de la contratación. Esta es la intermediación que sabemos hacer y que queremos seguir haciendo. Y si el Estado paga a las Agencias de Colocación para encontrar trabajo a los desempleados más desfavorecidos queremos participar de estos incentivos al mismo nivel que las grandes agencias de colocación o las ETT.

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